TURISMO COMO EXPERIENCIA GASTRONÓMICA

¿Turismo gastronómico?

Existen dos temas en mi agenda que sin duda juntos hacen de mi paladar y mi cotidianidad algo enriquecedor, hacer turismo y la gastronomía, más aún viviendo en el país considerado por la Organización Mundial de Turismo (OMT), como una referencia gastronómica para hacer turismo. De hecho, más de un tercio del gasto de un turista se dedica a alimentación.Y aunque éstas cifras hacen sonreír a más de uno debido a los beneficios para emprendedores o empresarios en esta área, hay que reconocer que España se las trae con ésto de la gastronomía y los escenarios turísticos, que le sobran.

Pero como el mundo es mundo y cada día que pasa pareciera girar más rápido, las Experiencias gastronómicas como turismo, han ido en aumento con el diseño y la implementación de diversas formas de combinar una con la otra. La creatividad y el desarrollo de las redes sociales, la globalización que permite obtener ingredientes de todas partes del mundo, han permitido que hoy por hoy se puedan disfrutar de lo mejor de ambos mundos. En definitiva con los días, el tema de las experiencias da tanto de que hablar que podríamos pasar el año entero descubriendo tan alucinante mundo.

Gastronomía Innovadora en aumento.

Es que éste movimiento es tan sorprendente que ya podemos disfrutar de hoteles bajo el agua dentro de una habitación a todo lujo contenido en una gran burbuja; pero es que además, éstos hoteles también cuenta con una oferta gastronómica de otro mundo. Siguiendo en ésta línea, no podemos dejar escapar el vino como elixir universal desde la época de los dioses, pues en Tenerife y otras locaciones, se pueden encontrar bodegas de vino bajo el mar dónde además cuentan con cabinas presurizadas para poder disfrutar una cata de éstos maravillosos caldos (como tanto me gusta llamarles).

Hemos encontrado que no sólo los maravillosos productos y la gloriosa variedad gastronómica a lo largo de nuestro país son importantes, el formato de la experiencia también cuenta, porque además de disfrutarlo sobre un barco, bajo tierra, dentro de una burbuja y hasta en un dirigible; en España se siguen desarrollando todos éstos nuevos conceptos sin perder el mayor tesoro con el que contamos: las tradiciones y las personas que de una u otra forma intentamos mantener, y así difundir que las nuevas experiencias gastronómicas que se han ido desarrollando, siguen guardando los secretos de las cocinas de antaño. Y aunque son tiempos para celebrar lo afortunado que este país, también es tiempo de reflexionar respecto a la calidad del servicio, la profesionalización de todo el entramado social, para afrontar lo que sin duda se viene en pocos años, un vendaval de nuestras generaciones de amantes de esta cultura.

Hasta la próxima

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